¿Cuánto "Zen" Puede Haber en Eso?
Título original: How "Zen" is That?
Por Nuestro Hermano en el Dharma, Rev. Da Shi Yin De. 12/7/04 Desde: Arizona Zen Buddhist Society
Traducido por la Rev. Yin Zhi Shakya, OHY, el 16 de marzo de 2003
 
Tengo un amigo que tiene la costumbre de hacerme la siguiente pregunta… Cada vez que parezco reaccionar ante algo, con cualquier grado de emoción, particularmente cuando me enojo por algún motivo, me pregunta - ¿Cuánto Zen puede haber en eso?
 
Hace un año más o menos, uno de mis vecinos se enteró que mi cabeza rapada no era una declaración de última moda, sino que yo era un verdadero sacerdote budista Zen; así que se acercó a mí preguntándome: - ¡Oye mi amigo, me enteré que eres budista Zen. ¡Que chévere! Ahora sé porque eres tan sereno y dulce en todo momento. Me encanta el Zen. Por cierto, ¡acabo de un comprar té verde 'Zen'! Si tienes tiempo, ¿podrías enseñarme Zen?
 
Bueno, primero lo primero. Conociendo que mi vecino es cristiano y que no estaba interesado en el budismo como religión, le dije - No te gustaría, es realmente aburrido. Lucía insatisfecho con mi respuesta. Me reí y le dije - de todas formas, continua con el té verde, es buenísimo para la salud.
 
Cuando le conté este pequeño incidente a mi amigo, me dijo - ¿Cuánto Zen puede haber en eso? Este tipo te pide que le enseñes Zen, ¿y es eso lo que le has respondido? No en balde hay tan pocos budistas por aquí.
 
Entonces unos días después, al final de una conversación sobre jardinería y los cambios en el clima, mi vecino me dijo de nuevo - ¿Podrías prestarme un libro sobre Zen? Cómo te explico… es que realmente suena como una filosofía muy chévere. Esta vez lo referí a nuestra página web y le sugerí que leyera varios artículos, y que si todavía estaba interesado con gusto le prestaría el libro que me había pedido. Nunca volvió a tocar el tema en nuestras conversaciones. Todavía lo veo ir a la iglesia el domingo; pero pienso que ha descubierto que hay un poco más en el Zen que el té verde y los pronunciamientos enigmáticos.
 
Es sorprendente cómo tantas personas, incluso aquellos que se dicen ser budistas, piensan que el Budismo Zen es una filosofía impasible - y nada más. Seguro, hay gran ayuda de la filosofía en el Dharma. Pero la filosofía por si sola no nos proporciona la oportunidad de vivir las profundas experiencias espirituales que la práctica del Budismo Zen nos permite. No son los filósofos los que experimentan el éxtasis de la unión divina; son los devotos. Tiene que haber en el camino ese otro elemento. ¡El Budismo Zen es una religión!
 
El Zen no es una tendencia y definitivamente no es un club. No hay estatutos o regulaciones escritas que apliquen universalmente a los budistas Zen. Algunos son vegetarianos; otros comen pescado, mientras otros comen toda clase de carnes. Algunos se rigen por dieciséis preceptos y otro por cinco. Pero hay una experiencia común a todos los Budistas Zen. Dicha experiencia es el Zen del Budismo Zen. Y el prefijo le da a este camino su carácter distintivo. Zen significa Meditación. Nosotros somos Budistas Meditadores. Este es nuestra puerta principal a lo divino. Practicamos los métodos de meditación, los que eventualmente nos capacitan para darle un vistazo a eso que no podemos describir; sin embargo cada practicante sabrá cuando esto haya ocurrido.
 
Nosotros buscamos la experiencia universal de la unión divina. El Zen y el Budismo son las dos cosas, el fin y los medios para lograr ese fin. El camino es la meta; no podemos tener lo uno sin tener lo otro. Es como decir - me gusta la derecha pero no la izquierda. - ¡Ahora, si removemos la izquierda, entonces el medio se convierte en la izquierda! No, no podemos tener lo uno sin tener lo otro. El Zen es parte del Budismo, y el Budismo es un elemento del Zen.
 
Si quieres unirte a un 'Club Zen', usar ropa oriental bien chévere, practicar sentarte muy quieto aparentando clama, comprar todos los libros sobre el 'Zen y el Arte de...', y obtener toda la parafernalia Zen, el incienso, las estatuas, las imágenes y etc. y etc., pues simplemente hazle. Pero entiende que no estarás practicando Zen. Sin los sentimientos internos de devoción, sin el deseo de servir a otros, sin la humildad personal y el espíritu generoso, sin la bondad y la fe y las manos unidas en suplica a nuestro Señor, estarás actuando falsamente y simplemente practicando el arte de fingir y el auto-engaño. Créeme, eso es todo un arte, el cual, por cierto, practiqué con maestría por un buen tiempo.
 
El Zen es simple, después se torna difícil, más adelante imposible, y luego simple otra vez. Ahí tiene su origen el concepto de 'la mente del principiante'. El principiante no tiene nada que lograr ni nada que desaprender. Todo es nuevo, y en una forma inocente, el principiante está lleno de admiración. Pero cuando comienza a tratar de entender lo que todo esto significa, y lo discute basado en prejuicios y puntos de vista individuales, se comienza a alejar cada vez más y más del Zen. Eventualmente, si la práctica es regular y hay un progreso suficiente para mantener su interés, la mente del principiante se revelará a sí misma otra vez. La humildad ganada después de años de meditación estéril y de sufrir en el camino sin realmente ver a dónde lo lleva, borrará su falso orgullo y su vana certeza, y la experiencia de comenzar reaparecerá.
 
Así que no podemos comprar nuestro camino al Nirvana, ni leer nuestro camino al Nirvana, ni hablar nuestro camino al Nirvana... pues solamente hay un camino a la montaña. ¡Tenemos que hacer el trabajo y desprendernos del ego!
 
¿Cuánto Zen puede haber en eso? Es solamente eso. Zen.
 
 
Nota: Le extendemos nuestras más expresivas gracias a Fernando Valencia (Zhèng chún) por su participación experta del idioma Español, en la corrección de la traducción de este ensayo.

 

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